jueves, 7 de octubre de 2010

CON FRANCISCO, SOMOS UNA FAMILIA (4ª parte y última)

Francisco amplió su abrazo familiar a toda la creación. Cuando él da a las cosas el calificativo de “hermanas” no está haciendo poesía barata. Cree realmente que hay unos vínculos familiares con todo lo creado. Y la razón es muy simple: el origen es común. Ese origen no es otro que el amor del Padre a todo lo que ha salido de sus manos. Por eso mismo, Francisco no tolera la violencia contra lo creado porque sería atentar contra la propia familia. De esta clase de convicciones puede brotar una mirada nueva sobre lo que nos rodea.
Cuando el CIS hace una encuesta preguntado a los españoles cuáles son sus valores preferidos, la familia ocupa, indefectiblemente, el primer lugar. Si preguntáramos a muchos franciscanos cuál es su alegría mayor en su vida, es fácil que respondieran el sentimiento y la vivencia de familia con los hermanos y hermanas. En cualquier situación vital en que se halle una persona puede pertenecer, si lo quiere, a la familia de Francisco. Es una familia amplia, flexible, amparadora, solidaria, vital, hermosa. Tiene sus fallos, como todas, pero los asume con paz. Pertenecer a esta familia no es un peso, sino una alegría. Y el franciscano sabe que en el centro de esta gran familia de hermanos están Jesús y el débil. Interesante.
Fidel Aizpurúa

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