jueves, 17 de agosto de 2017

jueves, 10 de agosto de 2017

PODER RESPIRAR

Sí, traspaso estos mundos constantemente; y es sin duda el motivo por el que escribo. Necesito respirar y entonces voy a donde hay aire y en el mundo no lo hay: hay dinero, hay voluntades crispadas, hay una fuerza, hay espectáculo, pero no hay aire. No puedo respirar en el mundo. Pero como todos nosotros, estoy en él y he de acudir al mundo por momentos, aunque me alejo del mismo en cuanto puedo para encontrarme con el lugar del aire, con el “gran largo” que me devuelve mis ojos, mis pensamientos y mi vida. Leo mucha poesía, es algo que amo profundamente y cuando abro un libro de poemas es como cuando se va a buscar diamantes en la tierra. Me gustan muchos poetas y a cada vez que abro un libro tengo la impresión de abrir una ventana con vistas al interior (no al exterior). Mientras leo, siento que mis manos se ponen contentas de ese contacto, porque un libro no es un objeto del mundo. Hay otro mundo muy suyo que se mezcla con este otro conocido. Y seguramente se necesitan años para aprender a discernir entre estos dos mundos, aprender a distinguir entre el alimento que nos nutre y el alimento que está muerto. Pero esto se hace constantemente; no creo que haya momentos específicos para hacer esto.
Christian Bobin

jueves, 3 de agosto de 2017

LA DIGNIDAD DE LA PERSONA

Cuando uno entra en el carril o en ese camino paralelo de la vida donde por arte de magia te convierte en invisible, todo cambia a tu alrededor. Eso es lo que les ocurre a las personas que acuden a nuestro Centro Social San Antonio, a las que intentamos ayudar.

Esto no es tarea fácil y no siempre se logran los resultados esperados, pero otras veces lo que parecía imposible se convierte en realidad y llega a estar muy cerca de lo divino. Este es el caso de Javier, un joven que sufre varios sucesos traumáticos en su vida y que lo llevan a la calle. Durante más de diez años come en nuestro comedor social, durante este largo tiempo todavía está más apartado y arrinconado, y además su deterioro mental va creciendo día a día.

Poco comunicativo y tan reservado que se llega a pensar que es una persona muda. Su mirada es siempre tranquila pero transmite una soledad severa. Estar a su lado no es fácil, su poca higiene, además de problemas con sus necesidades fisiológicas, hacen que estar a su lado no sea nada agradable para nadie. Su desgaste va en aumento día a día, hasta el punto de que llega a desbordar a los voluntarios del comedor, teniéndolo que poner solo en una mesa aparte para comer, ya que estar a su lado se convierte en una tarea difícil. Incluso se llega a plantear su expulsión del comedor.

Pero en este carril en el que vive se ve iluminado por destellos de otras personas y poco a poco su situación irá cambiando de manera asombrosa y, por qué no, milagrosa.

En la vida de este joven aparecen nuevas personas para las que no es invisible. Personas que le saludan todos los días, y aunque no reciban respuesta por su parte para ellos deja de ser invisible. Aun en su deterioro, él al fin se da cuenta y poco a poco va invirtiendo esta situación. Personas que se involucran en su problema de salud e higiene y paulatinamente intentan acercarse a él para ayudarle, convirtiéndose en un proceso largo y costoso y, aunque muy lentamente, comienzan a obtenerse pequeños resultados.

Después de conseguir estos pequeños logros, gracias a los voluntarios y a los técnicos del Centro, es acompañado a los servicios sanitarios. Este es un largo proceso pues la persona con la que trabajamos está muy deteriorada. Cosas tan sencillas como recordar sus apellidos o su pasado se convierten en un trabajo duro y arduo. Aunque también se alcanzan grandes recompensas: su mirada y su sonrisa de complicidad cuando recibe su DNI y su tarjeta sanitaria… no hay palabras, él transmite que a partir de ahí comienza algo nuevo, algo diferente…

El siguiente paso tras una larga espera es la atención en un centro hospitalario para valorar su deterioro psíquico. En este proceso nunca se le deja solo, siempre está acompañado por voluntarios del Centro Social, que de día y de noche le acompañan en estos momentos tan importantes. Su situación comienza a mejorar muy lentamente. Se consigue que después de este ingreso y de esta valoración no vuelva a la calle y pase a formar parte de las personas visibles.

Javier experimenta que, después de mucho tiempo, la vida le vuelve a sonreír. Se le encuentra un recurso apropiado para él, acompañado por especialistas que le hacen sentir importante y querido por los que tiene alrededor, y su salud mejora día a día hasta casi hacerle olvidar que hubo un día en el que era invisible a los ojos de las demás personas.

Javier sigue luchando y dando pequeños pasos para mejorar. Es dado de alta en el recurso en el que han estado ayudándole durante una larga temporada. Y vuelve a dar otro paso de autonomía. A día de hoy se encuentra en un piso tutelado, con más compañeros como él con ganas de vivir y saborear la vida.

Todo este proceso se convierte en realidad gracias a personas invisibles, pequeños duendes que hacen que personas como Javier sean personas importantes y visibles para la sociedad.

Por personas como ésta trabajamos en el Centro Social.
Por las personas, por una mayor dignidad y una menor exclusión.

Oscar Matés


jueves, 27 de julio de 2017

LA ORACIÓN PERSONAL

La oración personal es el espacio privilegiado de encuentro con el Señor. Y hay momentos en la vida, en la historia, en que necesitamos la relación personal con Dios como el respirar; “como la cierva busca corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío”, dice el Libro de los Salmos. En tiempos de crisis, nuestro primer alimento es acudir al Señor. Dicen que las primeras comunidades tuvieron que traba-jar toda una espiritualidad de la resistencia, porque fueron tiempos muy difíciles. Por eso la Carta de Santiago habla de que en tiempos recios es vital la oración. Y lo es para nosotros que tenemos que vivir nuestra búsqueda y nuestra fe a la intemperie, sin cobijos ni ayudas.

Necesitamos la oración para buscar a Dios, para encontrarnos a nosotros mismos, para ser hermanos/as. Necesitamos la oración para vivir de Dios y para vivir la solidaridad. Necesitamos la oración para vivir.

Porque la vida gasta y nos desgasta, y nos dispersa. Porque la vida nos va encerrando en nuestro pequeño mundo y nos va achatando la esperanza. Nos va llenando la mochila de la vida de heridas, rencores y frustraciones que intentamos compensar con sucedáneos de vida; espacios de compensación que nos lleven a distraernos, a evadirnos, a olvidarnos. Pero la relación con Dios nos invita a estrenar vida todas las mañanas, a comenzar cada día frescos, a comenzar el día con gozo y alegría, a sentir con energía la humanidad, la fraternidad, la entrega, el abrazo, la ternura.

Trabajar la espiritualidad es trabajar la relación personal con Dios. Lo central de nuestra espiritualidad es vivir la relación personal con Dios, el ponernos cara a cara ante Él.

La oración nos lleva a la mirada de Dios, a su acción, a su Palabra. Y nos hace mirar y vivir desde Él. Ésa es nuestra fortaleza. Y, como diría Santa Teresa, “en este tiempo son menester amigos fuertes de Dios”.
Carta de Asís, julio de 2017 

jueves, 13 de julio de 2017

INTENTA ALABAR AL MUNDO HERIDO

Intenta alabar al mundo herido.
Recuerda los largos días de junio,
fresas silvestres, gotas rosadas de vino.
Los hierbajos que metódicamente invadían
las casas abandonadas de los desterrados.
Debes alabar al mundo herido.
Mirabas yates y barcos,
uno de ellos tenía que emprender un largo viaje,
al otro le aguardaba sólo la salobre nada.
Veías refugiados caminar hacia ninguna parte,
oías a los verdugos cantar
alegremente.
Deberías alabar al mundo herido.
Recuerda aquellos momentos, en la habitación blanca,
cuando estabais juntos y el visillo se movía.
Vuelve con la mente al concierto, cuando estalló
la música.
Recogías bellotas en el parque en otoño
y las hojas sobrevolaban girando las cicatrices de la tierra.
Alaba al mundo herido
y la pluma gris perdida por un mirlo,
y la luz delicada que vaga y desaparece
y regresa.

Adam Zagajewski

jueves, 6 de julio de 2017

LAS SIETE MARAVILLAS

El maestro pidió a los alumnos que hicieran una lista con las 7 maravillas del mundo. Después les pidió que leyeran su lista. A pesar de algunas diferencias, la mayoría logró ponerse de acuerdo en los seis primeros:

1. Las Pirámides de Egipto
2. El Taj Mahal
3. El Coloso de Rodas
4. Los Jardines Colgantes de Babilonia
5. El Coliseo de Roma
6. La Muralla China

El maestro buscaba consenso para la séptima maravilla cuando notó que una estudiante permanecía callada y no había entregado aún su lista, así que le preguntó si tenía problemas para hacer su elección.

La muchacha tímidamente respondió: “Sí; un poco. No podía decidirme, pues son tantas las maravillas”. El maestro le dijo: “Dinos lo que has escrito, tal vez podamos ayudarte.” La muchacha, titubeó un poco y finalmente leyó: “Creo que las siete maravillas del Mundo son:

1. Poder pensar
2. Poder hablar
3. Poder actuar
4. Poder escuchar
5. Poder servir
6. Poder orar
7. Y la más importante de todas…poder amar.”

domingo, 2 de julio de 2017

UN SOLO DIOS

Buscar ser puente de reconciliación entre nuestros hermanos. Tratar de conciliar sueños, derribar muros y sanar heridas. Quizás sea algo que nos lleve toda la vida, pero al final, habrá merecido la pena dejar que sea Él quien dirija nuestros caminos.

Imagen real de dos lápidas
correspondientes a marido y mujer,
uno católico y otro protestante.

jueves, 29 de junio de 2017

NO SOY MÁS QUE MI HERMAN@

Hay un nivel de fraternidad, de vivir como hermanos, de ser hermanos donde el motor pude ser la buena voluntad, o unos ideales de fraternidad, de comunidad, de parroquia... Nos apoyamos en unos valores de igualdad, de reciprocidad, de querer bien. En un primer momento resulta gratificante que las apuestas sean compartidas porque ponemos lo mejor que somos y tenemos. La sensación es de recibir más de lo que aporto. Los demás son más de lo que soy yo.

Sin embargo, llegan otros momentos en los cuales la buena voluntad no es suficiente. Van apareciendo los lados no tan brillantes de cada uno, los roces por diversos motivos: caracteres, desencuentros ideológicos, cansancios... Entonces se adueña la sensación de que no hay proporción entre lo que pongo de mí que es mucho y lo poco que recibo a cambio. Los demás son menos de lo que soy yo.

Podemos llegar a otro estadio de fraternidad. Ésta ya no es el resultado de la buena voluntad ni de la confluencia de las ideas y objetivos que nos mueven a los miembros del grupo. A lo largo del recorrido personal y comunitario vamos cayendo en la cuenta de que la fraternidad tiene un misterio que supera la suma de sus miembros, la suma de sus virtudes y sus limitaciones. Hay un plano más básico que no controlamos en el cual es Dios el que misteriosamente hace que se ensamble la fraternidad, la parroquia, la comunidad. Él, en su designio de amor, nos quiere unidos y en paz. La fraternidad siempre será tarea, no siempre será armoniosa y sin conflictos; pero en ella es donde hacemos el recorrido vital personal y comunitario si nos mantenemos abiertos al aliento de Dios que nos sostiene. La sensación es que nadie es más que nadie porque somos sostenidos y amados por Dios.

¿Qué nos mantiene a flote? ¿Quién nos da el plus que necesitamos para la fraternidad, la comunidad, la parroquia, la familia...?

 Carta de Asís, junio 2017

jueves, 15 de junio de 2017

EL OTRO DÍA RECIBÍ ESTE WHATSAPP


El otro día recibí un WhatsApp con esta fotografía, que decía: "La escultura más bonita del mundo".

¡Qué maravilla poder estar en ese lugar contemplando semejante espectáculo natural!

Si te quedas serenamente mirando la imagen, ésta te invita a que te asomes en intimidad a ese horizonte de diferentes verdes y de variadas texturas y volúmenes. Es como si fuera la mano de Dios que quiere mostrarte la belleza de esas inumerables formas.

Pero cuando recibí el mensaje no se me ocurrió nada de esto. Lo que me surgió espontaneamente fue esta respuesta: "la escultura más bonita del mundo, un árbol; ¡alucinante!".

Es que más de una vez me he quedado mirando la belleza de un árbol como una creación única. De una pequeña semilla surgió un tallo que se ha ido engrosando y robusteciendo. Ha ganado altura y se ha poblado de hojas hasta una forma peculiar. Cada árbol es como una especie de monumento natural, una obra maestra de la naturaleza que además ofrece a los animales alimento, cobijo y sombra, a la tierra fijación y a la atmósfera oxígeno.

Y si en un viaje en tren miro el cielo, veo la pintura más hermosa del mundo, con sus diferentes tonos naranjas, las formas de la nubes, y el horizonte de cielo y tierra que se funden.

Y si miro al ser humano no encuentro un robot que se le pueda comparar: infinitas posibilidades de movimientos, y ¡si se entrena qué armonía alcanza! ¡Qué capacidad de aprendizaje, de adaptación, hasta de sanarse a sí mismo cuando se hace una herida o se fisura un hueso! Y sobre todo ¡qué capacidad de superarse a sí mismo, de ir más allá de sus propios límites, de ser creativo incluso!

¿Quién es el artista que hace estas esculturas, estas pinturas? ¿Quién es el ingeniero que ha diseñado esta máquina prefecta que es el ser humano? Y podríamos seguir hasta el infinito... ¿Quién es el arquitecto que ha pensado en esas formas únicas, plenas de armonía y majestuosidad que son las montañas? ¿Quién es el agricultor que llena el campo de mieses y el bosque de árboles y cada rincón de 'hierbitas'? ¿Quién es el químico que ha mezclado los elementos para formar la inmensa riqueza de los diferentes materiales? ¿Y quién es el físico que ha establecido unas leyes que permiten, el movimiento, la materia, la energía, la vida? Es Él, el ausente totalmente presente, el Padre de la Vida, el que habita cada persona y cada instante de esta existencia, el que da sentido y libertad a la persona, el que se entrega totalmente, el que es puro regalo. Es el que "es".

Javi Morala, capuchino

sábado, 10 de junio de 2017

URBASA 2017: ¡VIVIR EN ESTADO PURO!

En medio de una naturaleza preciosa, con muy buenos amigos y con la posibilidad de tocar ese corazón que tiene tantas ganas de vivir.

Del 2 de julio al 9 de julio: nacidos en los años 2000 y 2001. Del 9 al 16 de julio: nacidos entre los años 1996 y 1999. ¡No te lo puedes perder!


Descargate el tríptico AQUÍ

jueves, 8 de junio de 2017

ANUNCIO ANTIYIHADISTA

Coincidiendo con el inicio del Ramadán y con los ecos de los últimos atentados, la empresa de telecomunicaciones árabe Zain Telecom ha difundido un anuncio antiyihadista que pretende promover la tolerancia y rechazar la violencia terrorista en un momento, el Ramadan, que llama a los fieles a la piedad y al recogimiento.

El spot, protagonizado por ciudadanos de países árabes, muestra a un terrorista suicida preparándose para un atentado. Al kamikaze le sigue una multitud que proclama "venera a Dios con amor y no con terror". "Habéis llenado los cementerios con nuestros niños y vaciado las clases de nuestras escuelas", dice un niño en un claro mensaje a los yihadistas. "Sé amable en tu fe", "enfréntate a tu enemigo con paz, no con guerra", son otros mensajes. Y el más importante es éste: "bombardeemos la violencia con el perdón, el odio con el amor".


viernes, 2 de junio de 2017

CONFIRMACIONES EN TOTANA

El pasado 12 de mayo, la Parroquia de las Tres Avemarías de Totana se llenó de alegría por la confirmación de 22 chavales de JUFRA. En este tiempo de Pascua, tiempo de alegría y gozo por la resurrección de Jesucristo, recibieron su mismo espíritu que les hace testigos de la resurrección y mensajeros del Evangelio.

Muchas veces nos sentimos inútiles y creemos que sólo los demás pueden hacer cosas buenas. De este modo nos quedamos paralizados mientras la vida se nos va sin desarrollar aquellos talentos que Dios nos entregó. Pero siempre es momento de despertar. Debemos descubrir que todos, absolutamente todos, podemos hacer algo –o mucho- por Dios y por los demás. Jesús nos llama a todos los creyentes a dedicar la vida a hacer realidad el Reino de Dios, no necesariamente con cosas grandes y llamativas, sino en los detalles de la vida, en las pequeñas cosas de cada día.

Les felicitamos y pedimos que el Padre los haga testigos alegres de la resurrección y constructores de su Reino.

miércoles, 31 de mayo de 2017

BÚSQUEDA DE LA VERDAD

Nunca en la historia de la humanidad se ha dado tan gran posibilidad de conocimiento de la actualidad. Nunca hemos estado tan inmediatamente informados como ahora; y todo gracias a la mediación de los canales de información: radio, televisión, prensa, internet... Casi todo se nos ofrece en vivo y en directo. Vivimos en la creencia de que cada vez conocemos más el mundo y las personas que viven en ella y lo que en ella sucede. Y al mismo tiempo, jamás se ha vivido con tanta intensidad como ahora la sensación de que se nos está manipulando nuestra percepción de la realidad. Hay tantas noticias, tantas opiniones, tantas urgencias... Lo que no se publica no existe. Y además, se presentan con la misma gravedad y emotividad los sucesos más insustanciales como las realidades más inhumanas de millones de seres humanos. No sabemos a qué atenernos.

El lugar que ocupamos en medio de todo esto lo decidimos nosotros en buena parte y tenemos la responsabilidad de que nuestra mirada sea la más justa posible. Ello nos pide una búsqueda y discernimiento de la realidad, una mirada crítica de la información, de las opiniones, de las palabras que escuchamos y decimos. La solidaridad con el mundo y los demás seres humanos requiere un espíritu de búsqueda de la verdad, un continuo seguir el rastro de la equidad y de la justicia. Esa búsqueda también la hacemos en nosotros mismos clarificando en lo posible nuestra manera de mirar, valorar y hacer. Somos conscientes de nuestras grandes limitaciones para ello, pero esta actitud vital nos acercará a las personas y las situaciones con mayor verdad, con una mayor disponibilidad para asumir la realidad en toda su complejidad y descubrir sus riquezas y miserias.

Dios nos empuja a ello para el bien y la justicia de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Jesús supo mirar y ver lo que había en el corazón humano y lo que estaba en juego en medio de las circunstancias concretas que le tocó vivir. Francisco, en su seguimiento a Jesús, no dejó de estar abierto a la realidad en toda su complejidad y vivió el Evangelio en toda su plenitud en esa realidad.

Carta de Asís, mayo 2017

domingo, 28 de mayo de 2017

LA ASCENSIÓN DE JESÚS

Jesús terminó su obra, pero nos dejó a nosotros la misión de continuarla y completarla: “Id…” No nos quiere mirando al cielo…

Jesús ya no está aquí, pero nosotros le prestamos nuestro cuerpo para hacerle presente. Jesús ya no tiene aquí sus manos, pero las nuestras le sirven para seguir bendiciendo, liberando y construyendo la fraternidad. Jesús ya no puede recorrer nuestros caminos, pero nosotros le prestamos nuestros pies para acudir prontos a las llamadas de los pobres. Jesús ya no puede repetir sus bienaventuranzas ni proclamar el año de gracia ni pronunciar palabras de vida eterna, pero nosotros le prestamos nuestros labios para seguir anunciando la buena noticia a los pobres y la salvación a todos los hombres. Jesús ya no puede acariciar a los niños, curar a los enfermos, perdonar a los pecadores, pero nosotros le prestamos nuestro corazón para seguir estando cerca de todos los que sufren y volcar sobre ellos la misericordia de Dios.

Queda todavía mucho, muchísimo por hacer. Jesús necesita de todos nosotros. No ha llegado aún el momento del descanso. Ofrécele al Señor todo lo que puedas; quizás sólo sea una oración o un dolor o una palabra o un servicio o un gesto de solidaridad y comunión. Todo vale, con tal de que sea hecho en el Espíritu. Es el momento de tu compromiso. No podemos quedarnos mirando al cielo cuando hay tanto que hacer en la tierra.

miércoles, 17 de mayo de 2017

SOMOS CRIATURAS, SOMOS NATURALEZA

Muchas veces escuchamos o decimos expresiones como: "tenemos que proteger la naturaleza" o "qué bueno es pasear por la naturaleza". Y las dejamos caer como si la naturaleza fuera algo diferente a nosotros, como si se tratara de un 'ente' ajeno, distante a lo que somos. No somos conscientes de que formamos parte de ella, existimos inmersos en su ser, es nuestro ecosistema vital.

El cemento, la ciudad, la tecnología han creado un ambiente artificial a nuestro alrededor que paradójicamente hace sentirnos seguros, que nos da la sensación de estar en 'casa'. Y en cambio nos hace creer que la naturaleza es un espacio extraño a nosotros, e incluso inhóspito. Llama la atención cómo personas de todas las edades se sienten incómodas en un bosque o en una montaña por miedo a los 'bichos', por las supuestas incomodidades que perciben o por el ejercicio físico necesario para llegar a ellos.

Pero si entendemos bien el relato del Génesis lo veremos claro: Dios creó sucesivamente la luz, los cielos, la tierra, los mares, las plantas, los animales de todas la clases y, en esa misma serie, creó al hombre y a la mujer. No los creó ajenos al resto de las criaturas, sino formando parte de esa misma realidad. Cuando Francisco se refiere al "hermano Sol" o a la "hermana tierra" no sólo habla del respeto que se merecen, ni de que exista con ellos una mera familiaridad superficial. Lo que Francisco expresa es que todos estamos hechos de la misma 'pasta', que estamos unidos en lo más profundo de nuestro ser. Aunque hayamos creado espacios artificiales que nos separan de la naturaleza nuestro origen nos recuerda que somos criaturas, que ¡somos naturaleza!

Javi Morala, capuchino

jueves, 4 de mayo de 2017

RECOSER EL MUNDO

Me llamó la atención este título “Recoser un mundo que se rompe”, en una de las reflexiones o papeles que publica Cristianisme i Justicia. Me parece una buena imagen para acercarnos a tantas situaciones que vivimos los seres humanos y para ser conscientes de que esta es una de nuestras tareas.

Lo primero que me vino a la mente fue el recuerdo o la imagen de mi madre o de mi abuela cosiendo las camisas o los pantalones de “ir al campo”, la ropa de trabajo, desgastada por el uso o rota por algún “enganchón”. Recuerdo los comentarios de mi abuela, aficionada a coser y a los arreglos de ropa, diciendo que ahora no se aprovechan las cosas como antes o que las generaciones jóvenes no pierden el tiempo en esos arreglos.…

La nuestra no era una sociedad de usar y tirar. Nacimos y nos criamos en un modelo de vida y de sociedad en la que había que aprovechar todo, reutilizar, reciclar. Los años marcados por la crisis nos están obligando a mirar más las cosas y a recuperar esa práctica del reciclaje, por necesidad y por convencimiento. Dicha práctica no solo nos ha de llevar a centrarnos en las cosas, sino también a recuperar o reorientar las relaciones en nuestro mundo. Los medios de comunicación nos presentan una serie de situaciones problemáticas en nuestro mundo que están sin resolver. Unas son antiguas, otras van surgiendo, de tal manera que uno tiene la sensación de que el dolor va creciendo en nuestro entorno.

Ante situaciones dolorosas siempre nos encontramos con personas concretas e iniciativas solidarias con las personas que sufren. Ante todo drama humano aparecen pequeños o grandes héroes, conocidos o anónimos que curan, acogen y acompañan. De alguna manera son personas que realizan la labor de “recoser” o “zurzir” los desgarros que produce la vida para que esta siga adelante. Hacen una labor de reconstrucción y entendimiento, pues a menudo constatamos que gran parte de los problemas que surgen en nuestro mundo vienen de la incapacidad de dialogar entre las partes enfrentadas.

Recuerdo que alguien decía que vivir es como tejer un tapiz. Hace falta la sencillez de dos hilos que se cruzan, la urdimbre y la trama. Esos cruces, encuentros o nudos, van reflejando la belleza de esa obra de arte que es el tapiz, con su anverso y su reverso, con su cara y su cruz, su lado del derecho y del revés. Todo está siempre en nuestras manos: podemos tejer mejor o peor, pero es responsabilidad nuestra ir recreando la existencia junto a otras personas con quienes nos relacionamos. Estas también trabajan con nosotros en la misma obra, en el mismo mundo, en el mismo tapiz y hacen que todos podamos avanzar con confianza hacia el futuro.

Benjamín Echeverría, capuchino

miércoles, 26 de abril de 2017

LA MAGNANIMIDAD

Sin querer, hemos asociado la humildad a ser poca cosa, entendiendo mal eso de “no pretendo grandezas que superan mi capacidad” y cosas por el estilo. La humildad la hemos vivido más cerca de lo pequeño que de lo grande. Y sin embargo, el humilde, sabiendo lo que puede dar de sí y siendo consciente de sus limitaciones y trampas, está abierto a lo grande, a lo que supera su capacidad.

Parece un contrasentido, pero el que es humilde de corazón no está cerrado a lo imprevisto en su corazón. El que está cerrado a lo inesperado vive mezquinamente, administrando tacañamente lo que la vida y Dios le han dado; aunque se barnice de sabiduría, en el fondo tiene miedo y se ha rendido en vida. El que da pasos por el camino de la humildad intenta ser sincero consigo mismo, es fiel a lo que hay que hacer, sabe sacrificarse, pero no se cierra en lo conocido y controlable de sí y de la realidad. Conocemos personas que, sin ningún brillo y en apariencia poca cosa a los ojos de los demás, han sacado de sí capacidades inesperadas porque han sabido arriesgarse cuando se han topado con situaciones que requerían algo grande: un acto de generosidad, aguante ante el sufrimiento, resistencia al mal más allá de lo razonable... Y todo sin crispación, sin heroicidades, sin alardes.

El secreto ha estado en que el corazón no se alimenta de sueños, ni de expectativas narcisistas, ni de la energía vital de la juventud, ni del afán perfeccionista de quien pretende “ser humilde”; sino que, teniendo conciencia de lo que uno puede dar y no, el corazón lo tiene apoyado en la esperanza de que la vida es mucho más de lo que se ve y controla, está abierto a alguien que está más allá de uno mismo, está dispuesto a dejarse llevar por la fuerza de Dios. Este saber no es ideológico, ni aprendido, sino intuido, recibido y vivido con Dios. Es la persona magnánima.

Carta de Asís, abril 2017

viernes, 21 de abril de 2017

DÍA INTERNACIONAL DE LA MADRE TIERRA

Al comenzar cada mes hago un repaso del mismo en mi agenda para ver los días importantes que hay en él. Me encuentro con los aniversarios a recordar o celebrar, con los santos o fiestas litúrgicas y también con los días internacionales.

Con ello no pretendo establecer una oposición o incompatibilidad entre lo religioso y lo laico. No pretendo olvidarme del santoral, ni dejarlo al margen, porque la vida y el ritmo de nuestros pueblos está asentado en muchos de esos recuerdos y tradiciones. Hago este repaso desde la convicción de que merece la pena celebrar y recordar a todas esas personas y acontecimientos que han supuesto un avance o un ejemplo en la construcción de nuestra sociedad.

Este mes de abril me he encontrado con que el día 22 es el día internacional de la madre Tierra. Ante esta fecha, me han venido a la mente las palabras de san Francisco en el Cántico de las Criaturas: “y por la hermana Tierra, loado mi Señor. La hermana madre tierra, que da en toda ocasión las hierbas y los frutos y flores de color y nos sustenta y rige, ¡Loado, mi Señor!”.

El promotor fue el senador estadounidense Gaylord Nelson quien decidió instaurar este día para concienciar a la población de los problemas comunes que nos afectan en torno a la contaminación, la conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones ambientales. Naciones Unidas reconoce que la Tierra y sus ecosistemas son el hogar de la humanidad, y que, para alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras es necesario promover la armonía con la naturaleza. Esta celebración nos ayuda para crear una conciencia común a los problemas medioambientales. Su objetivo es subrayar la importancia del uso responsable de los recursos naturales así como de una educación ambiental.

El cambio climático es un hecho, de modo que, aunque para muchos líderes políticos parece que el problema les queda algo lejano, este es el día en el que también a ellos les llegue el aviso de que es momento de cambiar y de hacer algo por el cuidado de comunidades enteras, animales y personas de todo el mundo.

El cuidado de la tierra, de la madre tierra, nos coloca de lleno en uno de los elementos centrales de la experiencia de Francisco de Asís. Con las palabras del papa actual en la encíclica Laudato Sí, nº 10, afirmamos que en Francisco de Asís “se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres el compromiso con la sociedad y la paz interior”.

Benjamín Echeverría, capuchino

miércoles, 19 de abril de 2017

MIS PUENTES, MIS RÍOS

Estos días son buenos para tener un rato de desierto. Pensar nos hace bien. Un poco de silencio entre tanto ruido nos sienta de primera. Incluso un poquito de soledad nos centra más en nuestro interior. No hay que tener miedo al desierto, a estar un rato solos para que luego el encuentro sea más gozoso. La soledad habitada es algo muy positivo. Hay que animarse.

Este rato puede ser bueno para pensar, desde esa espiritualidad de “Ser puente”, cuáles son mis puentes y cuáles mis ríos. Los puentes unen, los ríos separan. Los puentes anudan relaciones. Los ríos pueden marcar grandes distancias entre quien está en una orilla y quien está en la otra. Conviene pensarlo.

Piensa un poco cuáles son tus puentes, en tu familia, con tus amigos, con los de tu grupo, con la sociedad incluso. Mira si trabajas lo suficiente para crear buen ambiente, para que la relación sea amable y respetuosa, para que el disfrute sea compartido. O ¿andas siempre en plan hosco, desagradable, con cara de pocos amigos? Hablamos mucho de fraternidad, pero esto es la fraternidad: crear lazos de amistad y gozo entre quienes vivimos juntos, ser colaborador con aquellos que la vida ha puesto en tu camino.

Piensa también un rato sobre cuáles son tus ríos, aquello que separa, aquello que te separa de los otros. La poca paciencia con el lado débil de los demás, las irritaciones porque no piensan o actúan como tú, los silencios tercos, los desplantes, las rupturas que se podrían haber evitado, los distanciamientos que no tienen ningún sentido. Hay que aspirar a que los grandes ríos, las grandes lejanías, se conviertan en arroyuelos en los que se pueda saltar fácilmente de una orilla a otra, en los que la comunicación sea fácil y fluida.

Los puentes no aparecen en los Evangelios. Pero sí aparece la barca en que Jesús va al otro lado del lago que hay en su tierra: “Vamos al otro lado” (Mc 4,35). A los discípulos les sabía aquello a cuerno quemado, porque en el otro lado estaban los paganos. ¿A qué venía tender puentes con aquellos malditos paganos? Pero Jesús no pensaba así: él creía que el reino era para todos, incluidos aquellos paganos. Por eso tiende puentes, coge la barca y va al otro lado.

Pide a Jesús ser instrumento de unidad, ser mediador paciente más que instigador de conflictos, ser una persona pacífica y pacificadora, paciente y benigna con el lado débil de los demás e incluso con el tuyo. Dile que quieres ser cada vez más puente que une y no río que divide. Él que sabía de barcas y de unir orillas te acogerá.

Para preguntarse:
  • ¿Eres persona que une o que divide?
  • ¿Eres respetuoso y acogedor o, por el contrario, tiendes a aislarte?
  • ¿Te parece interesante un Jesús que dice “Vamos al otro lado”?
  • ¿Cómo ser puente hoy mismo en este día, cómo colaborar?

domingo, 16 de abril de 2017

HOY SE CUMPLE


¡NO ESTÁ AQUÍ! ¡HA RESUCITADO!
En las personas que, como El, se acercan al pobre
En las mujeres que, como El, dan lo mejor de sí mismas
En los niños que, como El, saben abrir el corazón
En los jóvenes que, como El, brindan sus fuerzas,
ingenio e ideas, tiempo o manos a favor de su Reino

¡NO ESTÁ AQUÍ! ¡HA RESUCITADO!
Y, porque ha resucitado, nosotros estamos vivos
Llamados a la alegría y al gozo compartido
A no bajar la guardia y, mucho menos, a caer en el pesimismo
Y es que, hermanos, tenemos mucho que hacer
El mundo, necesita recuperar la alegría cristiana
Nada ni nadie, puede empañar la explosión de la Pascua
¡Cristo, ha resucitado y nos da vida!
Cristo, ha vuelto para devolvernos vida y en abundancia
Cristo, dinamita las losas y las cavernas de la muerte
y, muchos, nos empeñamos en estar sometidos a ella

¡NO ESTÁ AQUÍ! ¡HA RESUCITADO!
Vamos a buscarlo en la dirección adecuada,
sin nos detenernos en caminos equivocados
en laberintos que conducen hacia el absurdo o la desesperanza
A Cristo hay que buscarlo y encontrarlo con la brújula de la fe
Guiados por la esperanza y sostenidos por sus promesas
Viviendo y compartiendo sueños e inquietudes celestiales
Comprometiéndonos en su nombre, aquí y ahora
en las causas que, la humanidad doliente,
es clavada y asaeteada por injusticias y dolores abundantes
Miremos hacia el cielo, nos asomemos al sepulcro vacío
pero sabiendo y asombrándonos de que, Cristo
está aquí, vivo, operante y activo en medio
de aquellos que creemos, luchamos y anhelamos su venida definitiva
Amén.
Javier Leoz

sábado, 15 de abril de 2017

JESÚS, PUENTE QUE CONDUCE AL MISTERIO

El Sábado Santo es un día de mezcla: silencio ante el Jesús muerto, sorpresa y gozo ante el Señor resucitado. Así lo leeremos en el Evangelio de la celebración de la noche. La invitación a la alegría que se hace en él nos abre las puertas del misterio de Jesús. Él es un puente que conduce al misterio, a la espiritualidad, a la música que no se oye, a lo que bulle debajo de la piel.

Hablar de misterio no es cosa rara, es hablar de espiritualidad. La espiritualidad es una nota del corazón humano, antes de ser algo religioso. Es, como decimos, la certeza de que debajo de la piel bulle la vida. La resurrección es algo de eso: decir que hay vida debajo de lo que vemos, confirmarnos en que, a pesar de todo, vamos a mejor, creer que hay un horizonte hermoso para nuestros días. Por eso, el misterio abre a la esperanza, a la alegría.

Puede parecer que esto del misterio es algo que nos escapa de las manos, como la arena fina de la playa que se escurre entre los dedos. Pero en realidad, ya lo dijo el Evangelio de san Juan: es como el viento “que no sabes de dónde viene ni adónde va, pero oyes su voz” (Jn 3,8). No lo ves, pero sabes que está ahí. Algo de eso es el misterio de la resurrección, no lo ves, pero sabes que está ahí vivo.

¿Quién habría dicho por primera vez que “estaba vivo”? Posiblemente alguna de las mujeres que anduvieron con él, porque quizá ellas fueron las que más lo amaron. Es para entender algo de la resurrección, hay que amar. Si no amas, te quedas en lo de fuera, en las ideas, en lo ritos. Pero si amas, entiendes ese latido de la vida que hay en la resurrección. Por eso, la resurrección más que cuestión de ideas es cuestión de amor.

Por lo mismo, en este día del Sábado Santo hay que hablar de amor y hay que hablar de vida. Has de ver si la celebración te lleva a querer amar con más intensidad. Incluso has de ver si cada día amas más la vida. La resurrección es un misterio de vida. Quien entiende la resurrección habría de convertirse en apóstol del gusto por la vida. Quien cree en la resurrección agradece cada día el básico don de la vida, el don sagrado de vivir y respirar.

Es cierto que la resurrección tiene un componente de misterio que no logramos explicar. Pero, ante todo, es un misterio que nos acerca al gozo de vivir, al aprecio de la vida, a la hermandad con todo lo que vive.

Renueva en este día de Sábado Santo tus deseos de vivir con intensidad, de amar con toda la profundidad que puedas, de sentirte hermano y hermana de todo lo que vive. El corazón del resucitado late en toda nuestra vida. Así, al celebrar cada año la Pascua, Jesús se nos convierte en puente que nos lleva al misterio de la fe y de la vida.

Para preguntarse:
  • ¿Te interesa la interioridad, la espiritualidad, lo que hay debajo de la piel?
  • ¿Te parece interesante eso de ser “apóstol del gusto por la vida”?
  • ¿Te empuja cada año la fuerza del Resucitado, lo sientes vivo dentro?

viernes, 14 de abril de 2017

JESÚS, PUENTE PARA PIES CANSADOS

En la celebración de la tarde vamos a leer, una vez más, el hermoso relato de la pasión tal como la presenta el Evangelio de san Juan: un Jesús que, aunque humillado y herido, es el rey, el Señor, el que “reina desde el madero”. A pesar de esta hermosa presentación, el evangelista no puede menos de reseñar lo obvio: Jesús fue un humillado, un herido, sus cansados pies apenas lo arrastraron hacia el patíbulo. Por sus pies cansados puede ser para nosotros un puente por el que vayan nuestros pies cansados encontrando fuerza para caminar cada día.

Da la impresión de que cuidamos poco nuestros pies. Como el rostro es la presentación de la persona, lo cuidamos más. Pero a los pies los tenemos algo olvidados. Sin embargo nuestros pies son fundamentales: con ellos andamos nuestros caminos, caminaos a hacer el bien o, a veces, a hacer daño. Nos distinguimos de las cosas, de las piedras, de los árboles, incluso de los animales, porque tenemos pies regidos por un cerebro. Habríamos de cuidar más nuestros pies, tenerles aprecio y compasión. Nuestros humildes y escondidos pies nos son totalmente necesarios.

Nuestros pies desvelan, con frecuencia, nuestros cansancios. Arrastramos nuestros pies cuando estamos cansados. Jesús, él que también anduvo con pies cansados, acoge nuestros cansancios, quiere darles sentido, viene a decirnos que, aunque cansados, nuestros pies nos pueden llevar a la fraternidad y a la dicha.

Con ello, Jesús reorienta nuestros pasos, les da un sentido nuevo, los dirige hacia el corazón de las personas que es la mejor meta para nuestros pies. Por eso, la entrega de Jesús, su pasión, es la mejor garantía de que nuestros pasos van a llegar a la casa del otro, a la verdad que nos acoge.

Hay una pregunta sencilla en el Evangelio que Jesús dirige, a veces, a quien, cansado, está al borde del camino, como el ciego Bartimeo: “¿Qué puedo hacer por ti?” (Mc 10,51). Esa es la pregunta que Jesús nos hace; ésa es la pregunta que podemos hacer hoy a quien anda algo cansado, a quien arrastra los pies, a quien le puede la nostalgia. Si yo puedo hacer algo por ti, lo hago. Esto es ser puente para los pies cansados, para la vida cansada.

En este Viernes Santo sigue a Jesús aunque tus pasos estén algo cansados. Sigue como Pedro y los otros, que le seguían de lejos por miedo, pero le seguían. No te canses de seguirle, porque él acoge tus cansancios y los cuida, les da fuerza y te dice: puedes seguir adelante, puedes seguirme.

Quizá en este día del Viernes Santo puedes tomar aquella oración que decía el jesuita Teilhard de Chardin: “Cuando te sientas afligido, triste, cansado, adora y confía”. Adora en este día al Jesús cansado que anda el camino que el Padre le señala. Que de ahí brote la confianza.

Para preguntarse:
  • ¿Dónde encuentras fuerzas cuando te sientes cansado?
  • ¿Crees que tus pasos te llevan al corazón de las personas?
  • ¿Te reconforta ver a Jesús cansado pero entregado al designio del Padre?
  • ¿Qué podrías hacer por las personas que no haces?
 

jueves, 13 de abril de 2017

JESÚS, PUENTE QUE UNE Y SIRVE

Como cada Jueves Santo esta tarde vais a leer el texto de Jn 13,1-15, el lavatorio de los pies. Os lo sabéis casi de memoria de tantas veces que lo habéis escuchado o leído. Pero mirad, hay un proverbio judío del tiempo de Jesús que dice: “No digas: ya he leído cien veces la Palabra, porque en la ciento una te espera el Señor”. Leedlo otra vez, desmenuzadlo, subrayadlo, compartirlo. Quizá esta vez saquéis algo en limpio, quizá en este recodo del camino te espera el Señor.

Fijaos en algo que puede parecer secundario, pero que da la clave del asunto: Jesús dice a Pedro que si no se deja lavar los pies “no tienes nada que ver conmigo”. O sea, si Pedro no se deja lavar, Jesús y él rompen la baraja, uno por un lado y el otro por el otro. Nada que ver uno con otro. ¿Pues es que el servicio es tan importante? Es decisivo.

Nosotros los cristianos nos creemos creyentes porque hemos sido bautizados, porque hemos hecho la primera comunión, porque vamos a misa, porque llevamos una cruz, porque leemos el Evangelio, etc. Pero Jesús dice que la vara de medir la fe es el servicio: sirves, eres seguidor de Jesús; no sirves, no eres seguidora de Jesús. Esto es lo que hay.

Por eso es tan importante mirar al Jesús que sirve y mirarse a sí mismo a ver cómo uno sirve a los demás. Quien quiere ser servido, quien no da palo al agua para ayudar a los demás, quien se cree con todos los derechos y con ninguna obligación, no es seguidor de Jesús. Hay que repetirlo muchas veces.

Un obispo francés, algo atípico, se llamaba Jacques Gaillot, escribió hace años un librito cuyo título molestó a algunas personas. Era así: “Una Iglesia que no sirve, no sirve para nada”. Es un poco duro, pero es verdad: si no hay servicio, la comunidad cristiana pierde su sentido. Podría haberlo dicho de forma positiva: “Una comunidad cristiana que sirve es la comunidad que de verdad vale”. Hay que animarse a ser del grupo de los que sirven y llegar no solamente a encontrar sentido a servir sino, además, a estar a gusto sirviendo. Sirvo con alegría, me gusta servir. En cosas como éstas está la espiritualidad de fondo del Jueves Santo.

Lo dicho, miremos esta tarde a Jesús como un puente que une sirviendo. Él lo ha dicho bien claro: “¿Quién es mayor, el que está a la mesa o el que sirve? El que está a la mesa, ¿verdad? Pues yo estoy entre vosotros como quien sirve” (Lc 22,27). En los cuadros de la última cena Jesús está siempre presidiendo la mesa. Pero, en rigor, habría que pintar y entender a Jesús fuera de la mesa, con un delantal, sirviendo a quienes cenan. Imaginadlo así esta día de Jueves Santo. Estaréis más cerca de la realidad y eso debería animaros.

Para preguntarse:
  • ¿Sirves o quieres siempre que te sirvan?
  • ¿Encuentras alegría cuando haces algo por los demás? Explícalo.
  • ¿Te parece interesante un Jesús “fuera de la mesa”?

miércoles, 12 de abril de 2017

JESÚS, PUENTE PARA UN MUNDO DE GENTE

Pedro Guerra popularizó su canción “debajo del puente” donde nos decía que allí había un mundo de gente, tanto debajo como encima. Jesús de Nazaret, cuando se entrega en su pasión, es puente para un mundo de gente. Todavía lo sigue siendo. Ahora mismo que nos proponemos vivir estos días con él y junto a él se hace verdad lo dicho: pasan los años y Jesús sigue siendo puente para nosotros, sigue uniéndonos, sigue ayudándonos a pasar los ríos, continúa entrelazando nuestras vidas y nuestros corazones.

Es que ser puente es justamente eso: hacer de la vida un hilo que nos une, una conexión que nos pone en contacto, un unificar caminos que nos llevan a lo mejor de lo que somos. Por eso decimos que Jesús sigue siendo puente. No aparece esta palabra en los evangelios, pero, de hecho, el fue puente para muchos, sobre todo para los que estaban abajo, para los más frágiles.

Entra en la celebración de estos días con buen ánimo. Alégrate ya de que Jesús sea puente para ti, levanta el ánimo si estás un poco apagado, contagia amistad y entusiasmo. No estás solo. Además de tus amigos y amigas tienes a Jesús que quiere ser puente para ti en esta Pascua, un puente que sirve y une, un puente para pies cansados, un puente que conduce al misterio.

Si te lanzas, la Pascua de este año tendrá un brillo especial, el brillo de Jesús y su fuerza. El brillo del misterio, de eso que está debajo de la piel, de la interioridad que te habita. Este año la pascua puede ser un descubrimiento para ti.

Fidel Aizpurúa

miércoles, 5 de abril de 2017

UN MISMO CAMINO

El continuo bombardeo de datos negativos al que nos someten los medios de comunicación crea en nosotros/as la certeza de que todo va mal, de que no hay progreso, de que los humanos marchamos hacia nuestra propia autodestrucción.

Pero cuando se hacen recopilatorios de unos cuantos años, esto no es así. Por ejemplo: Entre 1960 y 1980 las guerras provocaron 4 de cada 100.000 muertes. Desde el año 2000 han provocado menos del 0,5 por 100.000. O por ejemplo: en 1900 solamente el 12% de la población mundial vivía en países democráticos; en 1950 eran el 31% y en 2015 somos el 53%.

Esto indica que los trabajos activos por la mejora del camino humano dan sus resultados positivos y que la especie humana tiene capacidad para mejorar y que, más lentamente de lo que algunos desearíamos, la desarrolla.

Es cierto que todavía nos afligen muchas calamidades causadas por nosotros. Pero si este es el ritmo de humanización, podemos pensar que el futuro será mucho mejor que el pasado vivido.

Situarse en este lado positivo no lleva a obviar lo negativo, pero habla del anhelo de hacer un camino más humano y fraterno. Quien ama el Evangelio ahí habría de colocarse.

Jesús cree que hay una responsabilidad humana de unos para con otros, piensa que el progreso ha de venir de la mano de la generosidad social de unos para con otros. De ahí su imperativo “Dadles vosotros de comer”. Cubrir las necesidades básicas no es tarea de Dios, sino de la persona.

Fidel Aizpurúa

miércoles, 29 de marzo de 2017

LA MINORIDAD

La minoridad es una palabra del ámbito franciscano. (No vayáis a buscarla al diccionario, porque la única acepción que aparece es la de menor de edad). Una palabra que la usamos mucho pero que eso no indica que la practiquemos mucho. Entre nosotros significa ser los últimos, los sin-derechos y sin privilegios. Francisco quería que sus hermanos y hermanas fueran personas que se ponen al servicio de los demás, que saben ser madres, porque una madre sirve y ama a sus hijos olvidándose de sí. Francisco no quería que ninguno de sus hermanos se sintiera o se situara por encima de nadie. Quería que fueran los menores. Hoy podríamos decir “los ninguneados”.

Para él, la minoridad es ocupar el lugar que el mismo Jesús ha ocupado al estar entre nosotros. Francisco se maravillaba de la pobreza, de la humildad, de la pequeñez de Jesús, de su servicialidad, de su no-violencia. Ser menor, vivir la minoridad es ponerse en el lugar de Dios, ponerse al lado de Jesús. Y desde ese lugar la minoridad es mirar a las personas desde el lugar que Dios nos mira y mira a los otros. Y desde ese lugar poder decir con el mismo Jesús “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado estas cosas a los sencillos y se las has ocultado a los sabios y entendidos.”

La minoridad es ocupar el lugar que nos corresponde. Es saber que Dios es el centro y no nosotros. Que no nos corresponde a nosotros recibir honores ni ser bien mirados, sino saber hacerse a un lado para dar paso a Dios. Tampoco nos corresponde recibir la paga por nuestros trabajos, sino ocuparnos en hacerlo todo lo mejor posible sabiendo que somos “siervos inútiles”. Lo que nos corresponde es confiar plenamente en Dios. Y desde esa confianza descansar nuestra tarea en Él.

Carta de Asís, marzo 2017

miércoles, 22 de marzo de 2017

EL OJO DEL LEÑADOR

Un leñador no lograba encontrar su hacha preferida. Había revuelto toda la casa, registrando todos los rincones. No había nada que hacer. El hacha había desaparecido.
   Empezó a pensar que alguien se la había robado. Preso de estos pensamientos, se asomó a la ventana. Precisamente en aquel momento estaba pasando por delante el hijo de su vecino.
   -¡Tiene toda la pinta de haber robado un hacha! -pensó el leñador-. ¡Tiene los ojos de ladrón de hachas...! ¡E, incluso, el andar de un ladrón de hachas! El leñador iba alimentando todos estos pensamientos día y noche.
   Pocos días más tarde el leñador encontró su hacha debajo de un banco donde él la había dejado un día a la vuelta del trabajo. Feliz por haberla encontrado se asomó a la ventana.
   Justo en aquel momento pasaba el hijo de su vecino.
   -No tiene pinta de ladrón de hachas -pensó el leñador-. Al contrario tiene ojos de buen chico. ¡Incluso su andar es de una buena persona!

ORACIÓN
Que mi mirada sea mirada clara. Que mi sonrisa sea sonrisa ancha.
Que mis palabras sean valientes, que no oculten la verdad.
Que sean la voz de aquellos que ya no pueden alzarla.
Que mis manos sean, manos entrelazadas,
manos con otras tendidas, abiertas, no solitarias.
Manos unidas y fuertes que hoy construyen el mañana.
Que mi caminar busque abrir junto a otras huellas, esperanza.
Que mi vida sea luz para los demás.


miércoles, 15 de marzo de 2017

¿LAS BÚSQUEDAS DE FELICIDAD Y SENTIDO SE OPONEN?

El otro día me despedía de un fraile diciendo: "¡cuídate!". El me respondió inmediatamente: "¡Cómo qué cuídate! ¡Deséame algo mejor! Estamos todo el día mirándonos al ombligo y necesitamos algo más que cuidarnos".

Esta idea tiene mucho que ver con cómo me aplico personalmente un versículo de la eucaristía de hace unos domingos: "Nadie puede servir a dos señores al mismo tiempo" (Mt 6, 24). Pensando en los señores a los que yo muchas veces sirvo, me daba cuenta que, en el fondo, sigo centrando mi vida en mí mismo, en dar respuesta a mis deseos, inquietudes, necesidades, etc., aunque sean religiosas algunas de ellas. Según el Evangelio eso quiere decir que no sirvo a Dios, es decir que me estoy perdiendo 'el cogollo' de la Vida.

Creo que el sentir cultural dominante que dice que hay que ser felices, que hay que auto-realizarse, nos confunde. Porque identificamos la felicidad con la satisfacción propia, con una vida autorreferenciada, con estar pensando en qué es lo mejor para mí en este momento, e ir tras ello.

¿Pero hay alguna alternativa? ¿Qué más puedo pedir que ser feliz? ¿Eso significa que tengo que buscar ser infeliz? La clave puede estar en descubrir cuál es la razón por la que estoy en el mundo. Como decía el protagonista de la película 'La invención de Hugo': “Por eso pensé que si el mundo entero era una gran máquina [en la que cada pieza tiene una función], yo no podía sobrar, tenía que estar aquí por alguna razón y eso significa que tú también estás aquí por alguna razón”. Es decir, descubrir el sentido de la propia existencia. No el sentido de la vida en general, sino el sentido de mi vida, mi lugar en el mundo.

Lo que tiene más delito es que yo sí he encontrado lo que llena mi existencia. Me doy cuenta que la vida se me ilumina y todo mi interior se inunda de sentido, cuando ayudo a alguien a que se sienta mejor, cuando puedo acompañar el dolor de una persona, cuando soy instrumento para que alguien viva más intensamente. Entonces me siento parte de un todo, como un engranaje que funciona y encaja con el resto de piezas del mundo.

Creo que si busco lo que da sentido a mi vida seré feliz. Pero si busco la felicidad, probablemente esté continuamente buscándome a mí mismo y no sea dichoso, sino un mendigo frustrado de cariño, satisfacción y reconocimiento. Esta paradoja está muy bien expresada en el Evangelio: "el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que entregue su vida por causa de mí, ese la salvará" (Lc 9, 25).
Javi Morala, capuchino

miércoles, 8 de marzo de 2017

LA CONVERSIÓN ENTENDIDA COMO RELACIÓN CORDIAL

La tradición religiosa ha entendido, casi siempre, la conversión como la corrección de caminos desviados, moral o espiritualmente, que es preciso reorientar, convertir. Pero podría entenderse también como realidades en las que, durante el tiempo de Cuaresma, se haga un trabajo especial por lograr, por conseguir. Convertirse no sería, entonces, volver de los caminos errados, sino animarse a andar los todavía no hollados. Este es el enfoque quisiéramos dar a la reflexión cuaresmal de este año porque pensamos que puede ser más fructífera que la habitual llamada a la conversión que, con frecuencia, termina en nada.

Convertirse a la relación cordial presupone admitir que, en parte, nuestra relación no lo es, que nuestras maneras de convivir con tienen unas dosis altas de aspereza que conviene rebajar, que nuestros camino son, con alguna frecuencia, altaneros e individualistas, autorreferenciales diría el Papa Francisco. Esos modos antropológicos podrían mejorar muchísimo si nos animáramos a construir en nosotros la razón cordial y sus comportamientos.

Efectivamente, muchos de nosotros tenemos todo lo básico para vivir bien: comida, casa, vestido, amparo, compañía, etc. Y, sin embargo, nuestra vida es una cierta hosquedad, cuando no de una evidente amargura. ¿Qué nos pasa? ¿Por qué, pudiendo, no llegamos a vivir bien? Tal vez un antídoto contra esta situación, en la medida en que se dé, sea la cordialidad, poner parte del énfasis vital en andar los caminos del corazón del otro e, incluso, los caminos del propio corazón, en desvelar un poco más la vida secreta del corazón, del mundo de los sentimientos, de eso que se llama la razón cordial..

El Papa Francisco dice en la Evangelii Gaudium que la única manera de trasmitir hoy la fe es si se logra tener una experiencia personal de Jesús y si se transmite tal experiencia con alegría. Creemos que ese es el rostro de la Pascua. Y para lograrlo mejor se podría pensar en hacer este año un itinerario cuaresmal de mejora en la relación cordial. Las puertas de la Pascua se abrirían con más facilidad a nuestra experiencia creyente. Ojalá.

Fidel Aizpurúa

martes, 28 de febrero de 2017

CUANDO EL OTRO O LA OTRA SE VUELVE UNA CARGA

La convivencia cotidiana se come el brillo de muchas cosas que vivimos. El amor que nos ha unido parece que palidece, las energías primeras de la fraternidad declinan, la amistad que nos llenaba en su estreno ahora se nos hace cuesta arriba... El otro/a se vuelve una carga. No se han dado quizá grandes desencuentros o frustraciones, pero cosas que en la primera hora no costaban, se justificaban en la otra persona y se asumían con generosidad, ahora se vuelven pesadas.

¿Qué hacemos? ¿Volvemos una vez más a intentarlo activando una buena dosis de voluntarismo, o nos resignamos a una convivencia mediocre donde, en el fondo, nos hemos rendido y culpabilizamos al otro de la falta de entusiasmo y gusto en la relación? La queja tiene elementos objetivos: las limitaciones morales y psicológicas tanto mías y de la otra persona, los caracteres diversos, costumbres fijadas...

Habrá que dar pasos verbalizando nuestras pequeñas y grandes frustraciones –la queja no es insana si se hace sin moralizar--, poniendo medios que faciliten la convivencia, reajustando las responsabilidades compartidas... Habrá que hacer todo eso y más. No somos ángeles y hay que trabajar en una convivencia justa y equilibrada. Pero junto a todo ello, siempre tendré que ir asumiendo la carga de los demás en el día a día, en la vida corriente.

Este cargar con los demás será una de las señales de que mi amor no es una idealización adolescente que busca la mera satisfacción emocional, sino fruto de una vida que va madurando, olvidándose de sí, en fidelidad a ella misma y haciéndola fecunda. Los frutos serán de más vida para uno mismo y para los demás.

El mandato de Jesús de amaos los unos a los otros no será ya una obligación moral externa, sino un descubrimiento de más profundo de la fraternidad y de que así Dios va haciendo verdad en nosotros su Reino; Reino de amor y justicia para el bien del mundo.

Carta de Asís, febrero 2017

Si todos nos sintiéramos hermanos.
(Pues la sangre de un hombre, ¿no es igual a otra sangre?
Si nuestra alma se abriera. (¿No es igual a otras almas?)
Si fuéramos humildes. (El peso de las cosas, ¿no iguala la estatura?)
Si el amor nos hiciera poner hombro con hombro,
fatiga con fatiga
y lágrima con lágrima.
Si nos hiciéramos unos.
Unos con otros.
Unos junto a otros.
Por encima del fuego y de la nieve,
aún más allá del oro y de la espada.
Si hiciéramos un bloque sin fisura
con los siete mil millones
de rojos corazones que nos laten.
Si hincáramos los pies en nuestra tierra,
y abriéramos los ojos, serenando la frente,
y empujáramos recio con el puño y la espalda
y empujáramos recio, solamente hacia arriba,
Qué hermosa arquitectura se alzaría del lodo.

Ángela Figuera Aymerich

miércoles, 22 de febrero de 2017

ENCUENTRO DE FORMACIÓN PARA AGENTES DE PASTORAL JUVENIL

El pasado fin de semana del 4 y 5 de Febrero tuvo lugar en El Pardo un encuentro de los agentes de la Pastoral Juvenil de la provincia de España pertenecientes a las siguientes presencias: Totana de Murcia, Cuatro Caminos de Madrid, Logroño y Zaragoza.

El objetivo de la reunión fue la búsqueda de nuevas vías y métodos de acercamiento a los jóvenes, centrándose especialmente en la Biblia como base de conocimiento de Dios y de Jesús y de cómo adaptar su mensaje al contexto social actual.

Como eje de la formación, el ponente Alfredo Delgado, sacerdote perteneciente al movimiento ADSIS, impartió una ponencia sobre La Biblia y los Jóvenes en la que acercó la manera de vivir, sentir y expresarse de los adolescentes gracias a su experiencia como profesor de instituto y explicó cómo trenzar esta realidad con la que existía en el tiempo de Jesús y con nuestras experiencias personales, considerando esto como método necesario para conseguir actualizar el mensaje de la Biblia y lograr que se interesen por él.

La ponencia tuvo espacios para compartir, trabajo por equipos e intercambios de pareceres entre los participantes y el ponente, finalizando con la obtención de varias conclusiones como la importancia del conocimiento en profundidad de la Biblia por parte de los formadores, la conveniencia de formación en ciencia o la gran ayuda que supone enfocar a los hijos a través de los padres.

Además de la ponencia y los momentos de trabajo, también hubo tiempo para un momento lúdico en el que se representó la obra teatral de denuncia social El Puerto.

El domingo, tras la evaluación y diálogo con la Comisión de Pastoral Juvenil, se compartió la eucaristía con la comunidad parroquial. El encuentro concluyó después de la comida con la vuelta de los agentes a los lugares de origen.
Jorge Pascual

viernes, 17 de febrero de 2017

SER PUENTE EN LA COMPETICIÓN

Meghan Vogel de la escuela secundaria West Liberty-Salem de Ohio, despojada de todo ánimo de victoria por una prueba de atletismo, decidió dar marcha atrás y ayudar a una de sus competidoras que se desvanecía a pocos metros de llegar a la meta.

Vogel —que en el mismo día había ganado la prueba de 1.500 metros— al ver que una de las participantes, Arden McMath, no podía seguir porque las fuerzas parecieron abandonarla en el último tramo de la carrera, no dudó en dar la vuelta y ayudarla hasta llegar a la meta, ante el aplauso y la ovación de las demás atletas y el público en general.

Este gesto, que pudo costarle a las dos atletas la descalificación de la prueba, no fue castigado por los jueces de la carrera toda vez que tanto McMath como Vogel terminaron sin sumar ningún punto en las posiciones decimocuarta y decimoquinta (penúltima y última), lo cual no afectaba a la clasificación general de la carrera de medio fondo, de 3.000 metros lisos.

“Es un honor. Solo pensé que estaba haciendo lo correcto y creo que otros hubieran hecho lo mismo. Ayudarla a llegar a la meta fue mucho más gratificante que ganar el campeonato estatal”, declaró al Daily News la joven atleta protagonista de este acto de altruismo.
lavanguardia.com

miércoles, 15 de febrero de 2017

¡ES ALUCINANTE QUE YO EXISTA!

He pasado una temporada donde la tristeza se ha instalado dentro de mí. No es porque haya vivido una frustración puntual sino porque varias situaciones me han inundado de desesperanza: encontrarme con tanto sufrimiento a mi alrededor; ver que algunas personas de mi entorno experimentan una injusticia remediable que les hace padecer constantemente; creer que, desde la fraternidad, no habíamos sabido dar a unas personas sin hogar, lo que necesitaban para salir de su situación; volverme a encontrar otro día más, como tantos otros, la vergüenza y la inhumanidad de la guerra de Siria, de los refugiados a los que les cerramos una posibilidad de una vida digna y los dejamos abandonados como si no fueran seres humanos. Todo esto había conseguido borrar la sonrisa espontánea de mi gesto. Mi convicción de que Dios sostenía la vida y que la iba empujando hacia algo mejor aparentaba no ser real.

A la vez, y aunque parezca que no tiene nada que ver, llevo un tiempo interesado por la física cuántica, por conocer un poco más las partículas elementales y el origen del universo. Es alucinante que en el inicio del Big-Bang toda la masa y energía del cosmos estuvieran concentradas en un espacio más pequeño que el núcleo de un átomo. Y que en el primer segundo después de la gran explosión, sólo hubiera un caldo primordial formado por unas partículas elementales llamadas quarks, que no podían unirse para formar átomos por la enorme temperatura que existía. A los cien segundos ya se formaron núcleos de helio, cuando la temperatura había bajado lo suficiente como para que, primero se formaran los protones y los electrones, y luego se unieran entre sí. Pero si las condiciones físicas hubieran sido mínimamente diferentes el universo no hubiera sido viable. El mismo Stephen Hawking escribe: "Si la velocidad de expansión un segundo después del Big-Bang hubiese sido menor, incluso en una parte en cien mil billones, el Universo se habría colapsado de nuevo antes de que hubiese alcanzado el tamaño actual". Y si la velocidad de expansión hubiera sido un poco mayor la vida no habría sido factible en nuestro cosmos.

Es decir, podríamos perfectamente no haber sucedido. Es una maravilla que yo exista, que yo forme parte de este universo, que exista una humanidad. Es alucinante que de esas partículas elementales se haya formado mi cuerpo después de 13.700 millones de años. Es increíble que en el planeta donde nacimos haya una atmósfera capaz de amparar la vida. Es asombrosa la vida, es asombrosa mi existencia, y me siento agradecido. Y mi tristeza se difumina porque hay algo más grande, hay una alegría en otro nivel que diluye mi desesperanza: es la conciencia de existir, el gozo de ser pudiendo no haber sido. Es muy semejante a lo que proponía Soren Kierkegaard para aplacar la pena del afligido: contemplar los lirios del campo y los pájaros del cielo como pide el Evangelio, para meditar "qué glorioso es ser hombre".
Javi Morala, capuchino

domingo, 12 de febrero de 2017

NECESITAMOS GENTE MÁS COMPROMETIDA


Un tercio de nuestros alimentos acaba en la basura. Mientras, 800 millones de personas siguen pasando hambre en el mundo.

Manos Unidas nació como Campaña contra el Hambre para dar respuesta a una llamada de la Comunidad Internacional a unir esfuerzos y acabar con esa lacra en el mundo. Sesenta años después asistimos a lo que San Juan Pablo II denominó "la paradoja de la abundancia": a pesar de que se produce lo suficiente para alimentar a casi el doble de la población mundial actual, sigue habiendo 800 millones de personas a las que se niega el derecho fundamental a alimentarse.

SI NO VALE PARA LA VIDA...

miércoles, 8 de febrero de 2017

LA SENCILLEZ

Hace poco tiempo que hemos celebrado la Navidad y el Año Nuevo. Corren los días y nada más comenzar el mes de febrero nos encontramos con la fiesta de la Presentación del Señor. En ella tienen un protagonismo especial dos personas mayores, Simeón y Ana, dos grandes creyentes.

Su vida se desarrolla en torno al Templo y allí descubren al Mesías que tanto esperaban. Esta pareja simboliza a todas las personas sencillas que aciertan a descubrir a Dios en medio de los acontecimientos normales de la vida.

Cuanto más consciente soy de lo complicada que es la vida, más me acuerdo, valoro, creo y más me gustan las personas sencillas. Son todas esas personas con las que nos encontramos y descubrimos que viven sin darse importancia. Personas que trasmiten toda una experiencia de vida sin presumir de sus éxitos y logros, sin hacer alardes de nada. Cada vez más aprecio a esas personas de corazón sencillo y mirada noble, incapaces de aparentar lo que no son. Saben hacer de la vida una fiesta, del fracaso un camino, de la soledad y el dolor un motivo de esperanza. Personas que ríen o sonríen con las bromas sencillas. Personas que lloran si hay que llorar y callan si no hay que hablar.

La sencillez es un valor para quienes tratamos de vivir nuestra vida y nuestra fe desde la espiritualidad franciscana. A veces le damos otros nombres como minoridad o simplicidad… Quienes se han preocupado de estudiar la persona y la espiritualidad de San Francisco de Asís nos dicen que estuvo imbuido entrañablemente del valor evangélico de la sencillez como disponibilidad para la vida de fraternidad. La miraba como fruto de la pobreza de espíritu y de la rectitud de corazón. La definía como la virtud que, «contenta con solo Dios, desprecia las demás cosas». Esa «santa sencillez, hija de la gracia, hermana de la sabiduría y madre de la justicia» la quería ver en cada hermano. La sencillez ha sido una de las características permanentes de los hijos de san Francisco y la razón principal de su popularidad. «Es distintivo vuestro -dijo Pío XII a los Capuchinos- la sencillez, la bondad candorosa y la alegría santa». En este mes de febrero, el día 9, recordamos especialmente a Fr. Leopoldo, el beato de Alpandeire, claro ejemplo de persona sencilla.

Yo sé que los sencillos son aquellos que todo lo comprenden y nos dan auténticas lecciones de vida. Son personas que saben vivir. En el fondo, es lo que importa al final de la vida.
Benjamín Echeverría, capuchino

miércoles, 1 de febrero de 2017

VOLVER AL EVANGELIO

¿Volver al Evangelio? Pero, cómo ¿no estamos en él desde hace mucho tiempo? Hacemos esta pregunta porque pensamos que ser católico y ser seguidor de Jesús es lo mismo, que cumplir con la religión y creer en el Evangelio es lo mismo. Y, aunque tienen relación, no son cosas exactamente iguales.

Si no, ¿por qué la liturgia nos demanda en el miércoles de ceniza a “convertirnos y creer en el Evangelio”? ¿Por qué, entonces, dice el Papa en EG 172 que hay que “dejarse conmover por la Palabra y a hacerla carne en su existencia concreta.”? Porque existe el riesgo de que la Palabra no nos conmueva, de que vivamos un Evangelio “sin carne”.

Muchos otros en la historia de la Iglesia han propugnado la vuelta al Evangelio. Y, a veces, de manera brusca cuando no en franca ruptura cuando se creía que la institución eclesial estaba lejos del mismo. En nosotros eso está a millas. Pero sí que recogemos algo del fondo: cada época tiene que virar hacia el Evangelio porque la realidad indiscutible es que nos hemos ido muy lejos, que quizá estamos muy lejos, y ello con buena voluntad, no solo por la flaqueza de nuestra fe sino por la evolución de la institución. Hoy, a nivel eclesial, la comunidad cristiana se asienta más sobre el Derecho que sobre el Evangelio. Esto nos parece indiscutible.

¿Hacia dónde virar? Hacia una lectura más social del Evangelio. Las lecturas espirituales y morales de la Palabra siguen siendo válidas, en cierta medida. Pero hoy se nos pide mezclar más el Evangelio y el acontecer social. La sociedad es el campo al que está destinada la semilla del Evangelio.

Por eso, esta vuelta al Evangelio, a lo más elemental de la experiencia de Jesús, la consideramos muy necesaria para ir construyendo un tipo de experiencia creyente que se adecue mejor al tiempo en el que vivimos. Volvamos al Evangelio con la certeza de que puede ser una fuerte instancia de humanización en la sociedad y en el tiempo que nos ha tocado vivir.
Fidel Aizpurúa, capuchino 


miércoles, 25 de enero de 2017

CONSTRUIR LA PAZ

La paz es una de las mayores ansias del ser humano. Hay tantas maneras de decir: hacer las paces, trabajar por la paz, vivir en paz, desear la paz, dar paz... Es unos de los mejores sueños de todos los tiempos. Además toca a todos los niveles de la existencia humana: la paz social, la familiar, la paz interior... ¡Cuántas luchas por conseguir la paz!

A menudo pensamos que la paz es un estado, una situación de ausencia de conflicto, de guerra, de lucha, como una manera tranquila de vivir sin sobresaltos. Sin embargo, una y otra vez se rompe ese tipo de armonía que se parece a lo que llamamos paz; y vuelta a empezar por conseguir eso que añoramos. Pero, tal vez, la paz no sea un estado sino una dinámica, un trabajo sostenido, una tarea que nunca acaba. Quizá la paz sea esa condición necesaria (social o familiar o personal) donde pueden emerger las realidades más humanas, esas que nos hacen mejores. Esas condiciones hay que buscarlas, trabajarlas, desarrollarlas. Puede ser en lo social (justicia, equidad, respeto, tolerancia, libertad...), o en lo personal (autoconocimiento, cariño, autenticidad, sabiduría...).

Por ello, siempre estaremos siendo constructores o destructores de paz. Siempre será algo inacabado, y por ello siempre habrá posibilidad de avanzar en ese camino de la paz. Qué hermoso encontrar personas que trabajan por la paz, personas pacíficas, pacificadas, hacedores de paz. Es una de las bendiciones mayores en la convivencia social y fraterna. Ellos serán llamados hijos de Dios.

A su vez, la paz es también un don, un regalo, una bendición. Solemos decir encontrar la paz, pedir la paz, recibir la paz. Desde la fe pedimos a Dios que nos dé su paz. Y es Jesús el que nos dice “mi paz os dejo mi paz os doy”. Y es también Él el que nos envía al mundo a proclamar la paz: “En cualquier casa que entréis, decid primero: 'Paz a esta casa'”.

Carta de Asís, enero 2017

“Basta con una mano para matar.
Necesitamos dos para acariciar, dos para aplaudir,
todas las manos del mundo para la paz.”
(Gloria Fuertes)

viernes, 20 de enero de 2017

CONTIGO HASTA BELÉN

Este es el video que los alumnos de Bachillerato del colegio san Buenaventura de Murcia hicieron para felicitar la Navidad. La idea surgio como un mannequin challenge inspirado en el lema de adviento-navidad de este curso "Contigo hasta Belén". Gracias y enhorabuena por el trabajo.

miércoles, 18 de enero de 2017

EL AMOR ESTÁ EN LO QUE SE TIENDE

Estas palabras del poeta gallego José Ángel Valente me han dado pie para esta reflexión, porque si el amor está en lo que tendemos, vamos a empezar la jornada con una súplica: Que Dios nos conceda ser artesanos de la paz tendiendo puentes, que acerquen, que establezcan conexiones, que unan.

¿Qué son los puentes? El diccionario dice que son «estructuras de distintos materiales construidos para salvar niveles excesivos, para lograr la continuidad en lugares interrumpidos por la presencia de obstáculos difíciles de superar». Pero el fin de todos los puentes es siempre el mismo, acortar distancias, salvar desigualdades, soportar el rodaje de vehículos … Nosotros podemos tender puentes que favorezcan la paz por donde puedan transitar toda clase de personas, puentes que les brinden ocasión de encontrarse, de reconocerse … Ser puente es también ser soporte seguro para el que se decida a cruzarlo. Si en el campo de la técnica existe tanta variedad de puentes: levadizos, colgantes, transbordadores… algunos tan sofisticados que son un verdadero alarde de ingeniería…

¿Cuántas clases de puentes podemos construir en el plano humano-espiritual? Veamos algunos. Vamos a esforzarnos, hoy, en tender: puentes de comprensión, de cariño, de cercanía cordial, que rompen la soledad; puentes de amor, de ternura, que iluminan situaciones de desvalimiento o de enfermedad; puentes de palabras suaves, mansas, porque el gritar no es signo de paz; puentes de caridades ocultas, de delicadezas pequeñas con las que muchas veces podemos hacer felices a los demás; puentes que unen orillas muy distantes ocasionadas por prejuicios, por malentendidos, que alejan y son verdaderas amenazas para la paz; puentes que superan las diferencias, pasan por alto lo dispar, acogen las desigualdades para acrecentar la unidad; puentes recios que sirven de soporte a quienes los quieran cruzar agobiados por el peso del dolor, de la ansiedad y al mismo tiempo les sirvan de apoyo y estímulo; puentes de silencio, muy fecundo cuando las palabras no son capaces de expresar el consuelo que quisieran prodigar; puentes de armonía, de callada interioridad, de fraternidad; puentes de oración: son puentes gigantes, que abrazan los continentes, cruzan los ríos y el mar y son ayuda invisible pero real y llegan a los lugares más lejanos; puentes de autodominio, de servicio incondicional, de olvido propio, sólo aspiran a que otros puedan gozar; puentes de reconciliación: es más difícil reconstruir sobre ruinas de lo que se ha roto que hacerlo de nuevo … pues también esa medida debemos alcanzar.

Tendamos puentes de la mañana a la noche, en la familia, en el trabajo, en la amistad, en la profesión, en la sociedad. No olvidemos que ser puente es servir de vínculo, de conexión, de enlace. Aspiremos a ser puentes que brinden encuentros; pero puentes, sólo puentes olvidados de lo que ofrecen y dan. Vivamos este día tendiendo puentes. Aspiremos a ser peritos en esta tarea hasta llegar a convertirnos nosotros en puentes para los demás. Seamos puentes en lo cotidiano y que nuestros puentes sean siempre porta-paz.
Juan Jauregui

miércoles, 11 de enero de 2017

PREGÓN DE NAVIDAD 2016: DIOS SE HACE PEQUEÑO

EL Pregón de 2016 lo celebramos el pasado 18 de diceimbre en el Centro Social que los capuchinos tienen en Zaragoza y que atienden a personas sin hogar. Fue muy especial, y como muestra os ponemos una foto de todo el grupo y la carta que escribió el obispo de Tánger en torno a la Navidad que escuchamos en la Eucaristía final del encuentro.

CONTRA LA NAVIDAD:
La pregunta que se formuló en la tertulia televisiva era ésta: “¿Van contra la Navidad los Ayuntamientos populistas?”
Por un momento pensé si en esos Ayuntamientos se iban a organizar piquetes informativos para impedir a los fieles la entrada a las celebraciones; o tal vez la Autoridad habría secuestrado los Leccionarios del territorio comunal para que en las misas no se pudiera proclamar la palabra de Dios; puede que hubiesen sellado los sagrarios de las iglesias; puede que hubiesen encerrado a los pobres lejos de nuestras mesas.
Pero no era nada de eso. Era sólo cuestión de adornos que se ponen en las calles, de nombres con que se designa la fiesta, y puede que de atuendos, aún desconocidos, que los Magos lucirán en las cabalgatas de Reyes.
Un 59% de los que respondieron, optaron por el SÍ.
Y eso me llevó a preguntarme yo también quién va contra la Navidad.
No sé si lo hacen los Ayuntamientos populistas.
Sé con certeza que van contra la Navidad los que señalan como delincuente al okupa, al mantero, al mendigo, al drogadicto, al emigrante, al diferente…
Sé que marchan contra la Navidad los que permiten que en el Mediterráneo perezcan a millares hombres, mujeres y niños; los que ni siquiera se molestan en contar los cadáveres que allí quedan sepultados; los que pagan, para que emigrantes y refugiados queden atrapados sin futuro entre las concertinas de nuestras fronteras.
Sé que se movilizan contra la Navidad los cristianos que asocian refugiado a terrorista, emigrante a mafioso, musulmán a amenaza, diferente a enemigo de nuestra identidad.
Sé que son la anti Navidad los que profanan el santuario de las familias con la violencia de las armas, con el horror de las guerras; los que sacan beneficio del sufrimiento ajeno; los poderosos que van llenando el mundo de santos inocentes.
Me pregunto si yo mismo, y quienes formularon el interrogante en el canal televisivo, no seremos los que realmente estamos haciendo imposible la Navidad.

Santiago Agrelo, obispo de Tánger


viernes, 6 de enero de 2017

CARTA DE REYES

Queridos Reyes Magos:
Este año quiero pediros que no me traigáis nada para mí.
Todos los años estoy pensando y pensando en lo que quiero, creándome necesidades nuevas y buscando otros caprichos, para aprovechar este día y sacaros partido. Pero este año voy a pediros que me descentréis de mí mismo, que me ayudéis a salir de este egoísmo que me envuelve, que me distraigáis de mis sensaciones, emociones y placeres, para escuchar solamente lo que le pasa al otro.
Este año podríais cambiar el oro, incienso y mirra, por otras cosas que urgen.

Traednos solidaridad y justicia, para que repartamos.
Traed trabajo para los que no lo tienen y quitádnoslo a los que tenemos de más.
Traed ilusión para los tristes y animadnos a que les contagiemos vida.
Traed ternura para captar lo que le duele al hermano.
Traed sensibilidad para adivinar lo que necesita la persona que tenemos al lado.
Traed tolerancia, para que vivamos unidos y celebremos nuestras diferencias.
Traed paz, para que frenemos los pequeños y grandes desencuentros.
Traed sosiego, para que no andemos todos como locos corriendo tras no sé qué.
Traed sonrisas, para que nos regalemos unos a otros nuestro mejor gesto.
Traed equilibrio, para que encontremos todos la mejor manera de vivir.
Traed serenidad, para que sepamos aceptar las dificultades de la vida.
Traed contemplación, para que no se nos escape la belleza sin disfrutarla.
Traed escucha, para que nos hagamos hueco en el corazón unos a otros.
Traed encuentros, para que nos disfrutemos mutuamente.
Traed abrazos, para que nos los regalemos en la vida diaria, que sanan mucho.
Traed sabiduría, para que podamos con la enfermedad y los problemas.
Traed romances, para que no dejemos que la rutina apague nuestro amor.
Traed austeridad, para que aprendamos a vivir en la libertad del no tener todo.
Traed osadía, para que nos atrevamos a contar lo que vas haciendo en cada uno.
Traed paciencia, para que sepamos respetar los ritmos de la vida, sin acelerarla.
Traed energía, para que no decaigamos ni vivamos una vida light y mortecina.
Traed comunicación, para que hablando la vida, nos sintamos profundamente iguales.
Traed resurrección, para que estemos convencidos de que no hay muerte que nos pueda.
Traed creatividad, para reinventar el momento, las relaciones y la vida.
Traed belleza, para que la sepamos poner en todo aquello que hagamos.
Traed ternura, para llenar el mundo de Amor y sentirnos todos hermanos.
Traed diversión, para vivir la apasionante aventura de la vida con chispa y con humor.
Traed intimidad, para cuidar los momentos especiales con Dios y con el otro.

Traednos a Dios, mejor, no traigáis nada de lo anterior, traednos a ese Dios que os encontrasteis, porque con Él en nuestra vida conseguiremos todo lo anterior.

Mari Patxi Ayerra