jueves, 14 de diciembre de 2017

UN BAÑO DE REALIDAD

Por mucho que nos quieran vender los anuncios de Navidad que el mundo es maravilloso, lo cierto es que la vida real dista mucho de esa imaginaria y fantástica postal. Sin embargo, este año una marca alemana ha hecho un ejercicio de honestidad con esta atípica campaña que rompe todos esos estereotipos. El anuncio, muestra la vida real de muchas familias desde un plano oscuro y angustioso, muy poco navideño.

El anuncio, obra de la agencia de publicidad Serviceplan para Penny, una cadena de supermercados alemana, muestra a una mujer mayor pensativa enfadada con su hija. Envuelto todo en un ambiente melancólico y de cierta tristeza, la campaña te embarca en un viaje metafórico que te engulle a través de diferentes etapas emocionales de esa travesía hacia la reconciliación: la angustia, la tristeza, el dolor, la fuerza, el valor y el coraje…

El resultado es una pieza muy muy diferente a lo que estamos acostumbrados, y que supone un baño de realidad entre tanta fantasía que nos embriaga por Navidad.

Armando Hueso

martes, 12 de diciembre de 2017

INESPERADAMENTE

Lo esperado sucede inesperadamente.
A veces no hay campana, no hay trompeta, no hay canto
ni heraldo ni siquiera jilguero que declare
la entrada del milagro. Es la vida de un hombre
en su mundo de límites cada vez más pequeños.
Como el agua que fluye pasarán muchos meses
hechos de muchos días. Habrá que darlo todo
por perdido. Dormirse muy cerca de la nada.
Pero despertaremos. Un día de febrero
respiraremos aire que contendrá futuro.
Se acabará el desorden de nuestros corazones
y se ensanchará el pecho de los que se angustiaron.
Con el mismo silencio y la misma dulzura
con que llega la nieve, se cumplirá de pronto
el nombre del arcángel que significa Dios
ha curado.

Juan Antonio González Iglesias

 

sábado, 9 de diciembre de 2017

HAPPINESS


Último trabajo del artista Steve Cutts, un cortometraje que nos muestra el vacío de la sociedad actual, donde el protagonista busca incansablemente la felicidad en distintas realidades y nunca termina de conseguirla.

jueves, 7 de diciembre de 2017

MADRES DE JESUCRISTO

Durante este tiempo anterior a Navidad volvemos a recordar en la liturgia aquellos grandes sueños que ha tenido el ser humano a lo largo de la historia de poder vivir en un mundo en paz y en armonía con todo lo creado.

El profeta Isaías, animó a su pueblo para que no perdiera de vista ese deseo de Dios para el ser humano. Nos habló de un Dios que tiene entrañas de madre. De la misma manera que se preocupa una madre por su hijo, así se preocupa Dios Padre por nosotros (Is 66,13; 49,15).

La palabra “madre”, que tanto le gustaba a San Francisco, es mucho más que una simple imagen que invita a la dulzura y al servicio a los demás. Ser madre conlleva toda una tarea de alumbramiento, acompañamiento, alegría y preocupación por lo que sucede en la vida de los hijos. “Quiero, decía Francisco, que mis hermanos se muestren hijos de una misma madre… Que exponga confiadamente el uno al otro su necesidad, porque si la madre quiere y nutre a su hijo carnal, ¿cuánto más amorosamente debe cada uno querer y nutrir a su hermano espiritual?”. San Francisco fue una madre para sus hermanos después de haber descubierto en María y en la Iglesia una madre cariñosa, fecunda y misericordiosa. Él asoció a la Virgen María con la presencia de su hijo Jesús. Ella nos lo dio. Y el tiempo de Navidad es un tiempo especial para fijarnos y contemplar la maternidad de María.

En una de las cartas que escribió Francisco, en la Carta a todos los fieles, encontramos una frase llamativa. Nos dice que también nosotros podemos ser madres de nuestro Señor Jesucristo. “Y son esposos, hermanos y madres de nuestro Señor Jesucristo (Mt 12,50)… Somos madres, cuando lo llevamos en nuestro corazón y en nuestro cuerpo (1Cor 6,20) por el amor y por una conciencia pura y sincera; lo damos a luz por las obras santas que deben ser luz para ejemplo de otros” (Mt 5,16) (2CtaF 53).

La celebración de la Navidad llenaba de alegría el corazón de San Francisco. Celebraba esta fiesta con más solemnidad que las demás, nos dice su biógrafo Celano (2Ce 199). Tratemos de celebrar este año la Navidad acercándonos al pesebre con la misma simplicidad que Francisco en aquella noche de Greccio. Recibamos la Palabra de Dios en nuestro corazón, hagámosla vida en nosotros por la oración y el amor a los demás, y demos a luz a Cristo por nuestras buenas obras. Así nos convertimos en Madres de nuestro Señor Jesucristo.

Que la Paz y el Bien que nos deseamos estos días, podamos hacerlos realidad ahora y en el nuevo año.
Benjamín Echeverría, capuchino

martes, 5 de diciembre de 2017

ITINERARIO DE ADVIENTO

Ya sabemos que es fácil vivir la Navidad, al son de lo comercial, en maneras muy superficiales. Podríamos, ya desde ahora, anhelar este año vivir la espiritualidad de la encarnación desde el extraño y hermoso valor de lo secreto. Quizá apuntando a las raíces de la encarnación vayamos descubriendo un mundo de muchas más posibilidades. Puede que esto nos sea útil para este año.

Proponemos un itinerario espiritual para las tres semanas de Adviento de este año bajo la perspectiva de una mirada que profundiza, que ahonda, que se sitúa en lo secreto:

1) Semana del 3 al 10: Mirar adentro: Intensificar la oración, la contemplación, la lectura sosegada, el silencio, escuchar música, pasear en el campo o en el jardín. Encontrarse con el propio interior de manera jugosa, cayendo en la cuenta de que hay vida dentro y de que puede ser una vida gozosa. Llevar a la sala de estar, al comedor, algo recogido en el campo que hable de la hermosura de lo creado y de la vida que late dentro de cualquier realidad.

2) Semana del 10 al 17: Mirar al lado: Intensificar la mirada en la dirección de aquellos con los que convivo, familia, comunidad, parroquia, barrio, país incluso. Tratar de ver al otro en eso que hay más allá de las apariencias. Llevar a la oración la realidad del otro. Poner nombres a las personas por las que rezo. Dejarlos a los pies del altar.

3) Semana del 17 al 24: Mirar adelante: Hacia la Navidad como lugar de verdad, de secreto gozoso, de posibilidad de una vivencia jugosa y entrañable del misterio de la encarnación. Regalarse algún texto poético hermoso creyendo que la verdad poética puede ayudarnos a sensibilizarnos por dentro. No creer que es mero adorno, sino cauce de espiritualidad.

domingo, 3 de diciembre de 2017

ADVIENTO 2017

Sin llamarle,
sin haber pensado siquiera en Él,
sin saber muy bien quién es,
sin tener oídos para escucharle,
sin comprender su palabra,
sin comprender su palabra.

Alguien viene
a sentarse a nuestro lado para estar con nosotros.

Alguien viene
y tiene tantas cosas
que cambiar dentro de nosotros...
No viene para que todo siga igual
ni para hacer silencio a nuestro lado.
Viene porque
ES POSIBLE SER DE OTRA MANERA
Y COMPARTIR EL PAN A MANOS LLENAS...

sábado, 2 de diciembre de 2017

LA VERDAD EN LO SECRETO

En una cultura de la publicidad globalizada, del bombo y platillo de los medios de comunicación, de las redes sociales que todo lo muestran, hablar ahí de “lo secreto” es algo casi incomprensible y, de salida, extraño. Lo que no se publicita, lo que no aparece en la tv, lo que no circula en las redes no existe. Bien lo saben los políticos, los “influencers”, y demás. Por eso, los jóvenes quieren ser “youtoubers”, personajes de las redes. Lo dicho: hablar aquí de lo secreto es hablar ruso.

Y, sin embargo, a nada que uno reflexione, más allá de cualquier parafernalia, lo secreto encierra una verdad. Y en esta época de la posverdad, cuando se confunden los hechos y las opiniones, el anhelo de intimidad es una constante. La demandan los famosos, las personas que enmarcan su vida en la farándula y lo demandan las personas corrientes cuando se trata de asuntos delicados. Respetar la intimidad, preservar el secreto es la manera humana de tratar lo que es delicado. Echarlo a la arena de la plaza pública es, con frecuencia, maltratarlo.

Por eso decimos que lo secreto, lo íntimo, lo que es delicado como para ser tratado de cualquier manera tiene un valor: el valor de la profundidad. En lo profundo hay una verdad que difícilmente anida en lo superficial. Ya decía Tillich que la profundidad era “la dimensión perdida” que la persona de hoy habría de recuperar si quiere vivir una vida verdadera y una fe verdadera. En la superficie todo se distorsiona; en la profundidad brota la verdad. Esta, la profundidad, tiene que ver con el corazón de la persona, con sus mejores valores. La superficialidad, nuestro gran enemigo, desfigura las cosas y hace de lo relativo algo importante y de lo importante algo relativo.

¿No podríamos vivir la espiritualidad del Adviento de este año en esa perspectiva del valor de lo secreto? ¿No sería una buena opción trabajar la espiritualidad de lo secreto para vivir este año una Navidad más ahondada, menos superficial, más centrada en la contemplación de un Dios que se entrega del todo a lo humano en Jesús? ¿No nos animaría a centrarnos en nuestros mejores valores este anhelo de lo vivido en la verdad de lo secreto? ¿No nos ayudaría a percibir en otros, sobre todo en los más pobres, valores que al superficial le pasan desapercibidos?

El peligro de rutina y empobrecimiento acecha a nuestro camino humano y cristiano. Merece la pena intentar poner dique a ese peligro. Y quizá una forma de hacerlo sea trabajar, en modos sencillos, la espiritualidad de lo secreto. Intentémoslo.

Fidel Aizpurúa, capuchino